Sin respuestas del Gobierno: las paritarias universitarias suman tensión y los gremios advierten sobre una estrategia dilatoria

Fecha de publicación: 17 septiembre, 2026

Tras un cuarto intermedio de 16 días, las autoridades nacionales reiteraron la misma propuesta del 1° de septiembre: un 3% para septiembre y un 3% para octubre, cifras ya rechazadas el en la paritaria anterior por insuficientes que profundizan el desfasaje salarial e incumplen la ley. Desde los gremios denuncian que la convocatoria busca simular una negociación ante la Justicia y ratifican el plan de lucha en las calles.

Como un intento de desviar el foco de la realidad, el conflicto universitario actual suele quedar atrapado en discusiones políticas o tecnicismos presupuestarios. Sin embargo, las medidas económicas vigentes se traducen diariamente en una crisis concreta e insostenible para la educación superior pública.

Los números son categóricos: entre noviembre de 2023 y julio de 2026, la inflación acumulada alcanzó un 328,59%, frente a una recomposición salarial de apenas el 226,79%. Este deterioro histórico del poder adquisitivo implica que un docente universitario compra hoy un 35,1% menos que al inicio de la actual gestión. Para equiparar la pérdida, el Gobierno Nacional debería otorgar un incremento inmediato del 54,0% por sobre los haberes actuales. Aun así, ninguna negociación futura devolverá los ahorros consumidos, las deudas familiares contraídas ni el perjuicio patrimonial de profesionales con maestrías, doctorados y décadas de dedicación.

Una paritaria “hipercorta” y sin respuestas reales

En este contexto de asfixia salarial, la reanudación de la paritaria nacional universitaria volvió a cerrar sin acuerdos. Asimismo, desde la conducción sindical señalaron que la convocatoria respondió a un objetivo puramente procedimental por parte del Ejecutivo. Al tomarse más de dos semanas para presentar la misma propuesta, el Gobierno busca simular una instancia de diálogo formal que no existe en la realidad para frenar o dilatar los plazos en los procesos judiciales vigentes, intentando demostrar ante los jueces que existen conversaciones activas con los gremios.

El impacto invisible en las aulas

Más allá de las cifras y las maniobras de la negociación, la degradación presupuestaria ya muestra su impacto más grave en el aula: el aumento sostenido de renuncias, la migración de profesionales al sector privado o incluso a empresas del extranjero, genera la desarticulación de equipos de investigación y cátedras. Esta sangría de docentes fuerza el cierre de comisiones o la masificación de las aulas restantes, al tiempo que desincentiva a los recientes graduados a volcarse a la docencia, interrumpiendo un recambio generacional indispensable, pero por sobre todo un deterioro en la calidad educativa que llevara años recomponer.

La pelea judicial y la movilización en las calles

El trasfondo de la crisis no es contable ni presupuestario: el vaciamiento de la universidad pública responde a una decisión política. La educación superior, gratuita y de calidad, ha sido históricamente el principal motor de movilidad social e innovación del país, razón por la cual la Justicia ya ha comenzado a fallar a favor de diversos recursos presentados frente a un Estado que incumple sus obligaciones legales y desoye las paritarias libres, mientras el subsecretario de políticas universitaria dice en la cara que solo el juez podrá moverlos de su postura de recorte salarial.

Ante este panorama, el Frente Sindical de las Universidades Nacionales resolvió profundizar las medidas de fuerza e iniciar un ciclo de 23 días de protesta en todo el país. La agenda de acción directa incluye un paro total de 24 hs. para mañana, viernes 18 de septiembre y 24 hs. para el martes 22 de septiembre, jornada en la que los gremios volverán a reunirse para definir las actividades de visibilización restantes. Las jornadas de lucha confluirán en la convocatoria a la 5ta. Marcha Federal Universitaria para el próximo 15 de octubre, donde la participación de todos y cada una de docentes, estudiantes y la sociedad toda será clave para lograr encausar el rumbo del financiamiento universitario para lograr sostener el modelo educativo de excelencia en nuestro país.