Fecha de publicación: 2 marzo, 2026
Por Ing. Leandro Lata, Secretario Gremial de FAGDUT.
Mientras el mundo se vuelve un lugar de cambios distópicos, donde por momentos si traemos a alguien de poco más de diez años atrás a la realidad al menos no dejaría de sorprenderlo y en la mayoría de los casos asustarlo, y la pospandemia y el avance de la IA inauguran cambios que parecen no detenerse y hasta aparecen como normales, la deshumanización hace que este 2026 se pareciera a las líneas de tiempo de un macabro experimento en una realidad paralela.
Los hechos van de la normalización de la represión a jubilados, a los trabajadores, a la prensa, de la guerra en el mundo por la energía, el secuestrar presidentes de madrugada (independiente de cómo se vea la legitimidad), la injerencia de las redes sociales y de potencias extranjeras en las elecciones de América Latina hasta la aparición de humanoides, destrucción y entrega de tecnología nacional a potencias extranjeras y una reforma laboral que nos deja en las puertas del 1900.
En ese contexto, y con una ley de financiamiento universitaria aprobada y ratificada con apenas meses, el gobierno nacional hace oídos sordos a su aplicación. Y busca todo tipo de métodos para no cumplir con la ley.
En términos salariales podríamos hablar de porcentajes pero no hace falta, ya que cualquier argentino de bien que se encargue de las compras de la casa lo sabe; y hablar de porcentajes también convalidaría en esta nota la mentira del INDEC. A falta de paritarias, el gobierno deja a los trabajadores de las universidades públicas, a sus familias y al sistema de salud que los respalda, en un contexto de endeudamiento y al borde de una crisis. Al igual que a todo al sistema universitario de ciencia y tecnología del país.
Mientras países como China, Japón y Estados Unidos invierten cada vez más en desarrollo de capacidades, científicos tecnológicos para dar valor agregado a la producción y obtener el know how que le haga falta para crecer, en nuestro país se castiga a los formadores y regalan la tecnología, condenándonos a ser un mero proveedor de materias primas, cuyo valor es el más bajo en la cadena de valor internacional y con el avance de la tecnología, importada, se vuelve un modelo de país para muy muy pocos.
Es por ello que necesitan la reforma laboral recientemente aprobada, con un detalle: en el apuro se olvidaron que la ley debe responder a la constitución nacional y a los tratados internacionales que el país ratifica y adhiere. ¿Y por qué sería importante que no se hubiesen olvidado de ese detalle? Lisa y llanamente porque la ley contradice a la constitución nacional. Por lo tanto carece de toda validez. Es decir la ley de reforma laboral sancionada es ilegal e inconstitucional.
Se contradicen varios aspectos de la ley con los principios como:
- no admite reparación integral ante despidos
- limitación de huelga
- limitación de asambleas
- desfinanciamiento a la seguridad social
- ultraactividad
- tutela sindical
- servicios esenciales
- prácticas sindicales
Por ello hay que dejarlo claro en cada conversación y en cada uno de los muchos litigios y conflictos que comenzarán a partir de su implementación; la ley de reforma laboral recientemente aprobada por el Congreso es inconstitucional y carece de valor legal real.
Ing. Leandro Lata
Secretario Gremial de FAGDUT